Sin sentido ni control, con locura y desenredo, mis pensamientos enmarañando, me siento en la ventana de aquel quinto piso, miro al cielo sin ver mas allá, miro sin ver, pue con mis sentires mas que mis pensares, siento aquella suave brisa que besa mi mejilla y me encanta su gélida caricia.
Miro sin sentido una y otra vez, y aquel pasante del frente en el primer piso me observa sin sentido creyendo que imagino una vida in destino, cual embrujo de hechiceros, cual embrujo de comadres que se sientan en sentires de ajeno sentires, pues yo miro sin sentido ya que hoy no encuentro la nada en mi destino, y si tu voz pasa susurrante en mi mente y tu rostro la acompaña, te miro igual y sin sentido, ahora es a la nada mi sentir, dejo pasar un pensamiento, dejo pasar una mañana, pues siento que vale un día sin sentido, en aquella ventana del quinto piso.

No hay comentarios:
Publicar un comentario