jueves, 5 de noviembre de 2020

EL RÍO SE LLEVA LA ILUSIÓN.

 Vaya título, y bueno, tiene una historia atrás, me gustaría escribir que es solo ello, pero no, hoy recuerdo de forma tangible aquel muchacho que un día cuando era joven, (17 años tenía yo), me dijo que le gustaba, que por cierto se quedó viviendo más tiempo de lo habitual en el hospedaje familiar que tenemos, (ojalá no hubiera Sido así) y al día siguiente se fue de viaje para surcar el Río Vilcanota, y se fue al día siguiente de confesar su sentir hacia mi persona, y no pude decir nada, no dije si y no dije no, el quería una respuesta al regresar de su viaje, (lo haría...¿No lo sé aún? Aunque siempre supe la respuesta, ya que, ya no sirve la misma), aún recuerdo su tez blanca y cabello largo y negro, un rebelde joven de unos 20 años, sus ojos cafés que irradiaban fuerza, yo tan inestable, tan inmadura, ni dije si, ni dije no, (Aún siento el pesar del silencio), entonces él viajo, se fué temprano, lo ví partir desde el balcón del segundo piso, aguarde dos días, los cuales fueron lentos, y llegó un amigo suyo, (como olvidar su gesto, su dolor, su angustia que aún calan mis memorias), dijo, se !Se perdió!, ¿Cómo?, ¿Qué escucho?, No comprendía nada, me llenada de dudas, ¿Qué pasó? Pregunto mi madre y aquel joven repitió, ¡Se perdió! Cayó al Río y se perdió, toda su familia llego a Cusco, no olvidó nada de aquel día, de aquellas semanas, ¿Es verdad?, Pues si, jamás lo encontraron, jamás apareció, semanas, meses y años lo buscaron, pero jamás regreso, no lo ví, no le di una respuesta, (Hasta hoy me pesa el hecho de mi silencio), no olvidó sus palabras, no olvidó su mirada, su cabello largo y negro, su casaca marrón con flecos, su andar, tan lleno de vida, tan joven, tan fuerte, dió su vida para salvar a su amigo y el Río Vilcanota se lo llevó, se llevó aquel joven que un día me dijo que me quería de verdad, aún cuando yo no lo hacía, si mil preguntas llegan, quedo una respuesta al aire, que no salió de mis labios jamás y no lo harán, se fué sin que diga si, se fue, sin que diga no, se fue aquel jóven, jamás olvidaré su rostro ni su voz, y la lección que debo recordar es que...Si tienes algo que decir, hazlo, para bien o mal, hazlo, no te quedes con el quizá, arriésgate, quizá tú o el oyente, no esté o no estés mañana, será tarde entonces, será una palabra que jamás salió de tus labios, dilo, escríbelo, no vivas mi historia.


Hasta pronto mi anónimo jóven que el Río arrebato de este plano terrenal, un día te veré y te daré la respuesta que aún no salen de mis labios.





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